may 04 2008

¿Igualdad por necesidad o por envidia?

Published by at 9:06 pm under Economia,Geopolitica

Existe un indicador del nivel de igualdad económica (que no de capacidades) que se denomina Índice o Coeficiente de Gini. Este coeficiente elaborado por Conrado Gini, personaje que aunque de curiosas tendencias políticas, se preocupaba mucho por el nivel de igualdad y justicia en el reparto de riqueza que se genera en un país, ya que eso del PIB per capita no le valía mucho, ya que no todas las “capitas” son iguales.

El funcionamiento del índice es tal que para el valor “0” toda la renta esta distribuida equitativamente entre todos los ciudadanos del país y para el valor “1” toda la renta la tendría un único y envidiado habitante del país.

Salvando las consideraciones de que el índice depende de la calidad de los datos estadísticos y de las “pequeñas manipulaciones” que se puedan hacer para sacar mejor nota en clase.

Podemos observar como es el mundo medido por ese índice. Curioseando un poco; vemos como culturas tan “similares” como la nórdica o la japonesa tienen índices muy bajos. Los antiguas “democracias populares” también denominadas por otras personas con signo ideológico inverso “dictaduras comunistas satélites de la URSS” también poseen un gran grado de igualdad, destaca Albania en la que se reparte la pobreza de igual modo entre todos, para que nadie se sienta agraviado.

Como no, los países europeos que sólo nos ponemos de acuerdo para tener iguales indicadores, hasta creamos una moneda única y un plan de estabilidad para que fueran más iguales aún. Entre ellos España en el puesto número 43, por debajo de países con exquisita fama de reparto de la renta como Egipto, Indonesia, Pakistan y Etiopia.

En el vagón de cola buena parte de África y Sudamérica, que con el maravilloso legado de distribución de tierras que les dejamos, no sé que han hecho con ella.

En cuanto a su evolución en el tiempo: destaca el gran crecimiento de las desigualdades en China o India, las locomotoras del crecimiento económico mundial donde unos viajan en primera y otros encima del tren.

Pero lo importante es reflexionar sobre lo que nos aporta la igualdad, hasta Lenin se dio cuenta que no todo el mundo puede tener el mismo salario ya que en ese caso no hay incentivos para el esfuerzo. Y debates aparte, sobre la verdadera naturaleza del hombre, de si es lobo o tiene el pecho lampiño, el que otras personas de la misma sociedad tengan una mayor renta que tu, en principio no debería suponer ningún problema, envidias a parte. Pero creo que empezar la carrera por la vida y que algunos salgan doscientos metros más adelante, no me parece muy justo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Lista_de_pa%C3%ADses_por_igualdad_de_ingreso

2 responses so far

2 Responses to “¿Igualdad por necesidad o por envidia?”

  1. antonioon 13 may 2008 at 2:42 am

    Hola Carlos. He mirado esta lista de igualdad de ingreso globalizada con escepticismo al principio (te reconozco que en gran parte porque soy de letras y los números me dejan un poco frío, y además las estadísticas las tengo atravesadas), pero después he hecho por creerla, todo eso de que son cifras aproximadas que se dice, y he empezado a verla como lo que es, un listado del que se pueden sacar algunas conclusiones. Como suele suceder las mías no se parecen a las tuyas ¿qué sería del debate si todos estuviésemos de acuerdo? Las cervezas serían más aburridas, eso seguro.

    En la forma en la que te planteas el listado entiendo que consideras que las cosas van bien, que hay que hacerle una puesta a punto a la máquina pero que en general el asuntillo marcha, que las discrepancias se dan en mayor o menor medida porque hay mucho envidioso por ahí suelto (y mucho hijoputa también) y que ésta aparece como reacción al hecho de que las capacidades no son las mismas, y por lo tanto tampoco los sueldos. Y así el dinero sigue siendo la piedra angular desde la que todo se piensa y a partir de él todo se crea, antes del dinero nada hubo y después de él sólo la nada. Cualquier posibilidad para lo humano pasa por el mercado y el libre intercambio. Este es el cuento y el fin de la historia, y no aceptarlo te convierte en un pillo rencoroso y envidioso que no tiene capacidades para sacarse una carrera, que no puede hacerse cirujano plástico, farmacéutico… o concejal. Pareces que das por hecho que todo el mundo quiere un porsche y una moto de agua, y esa es una idea tergiversada de la realidad. Te advierto que en ese alegato a favor del despotismo ilustrado que haces no cabe la política. Me recuerda a cuando Francia y Holanda dijeron “no” a la constitución europea y las élites políticas pusieron el grito en el cielo, y salieron en la tele hablando como si los votantes fuesen unos pobres mentecatos que no se habían enterado de nada, y la autocrítica que hicieron fue la del profesor que no había sabido enseñar correctamente. En realidad tragaban saliva, sabían que aquel “no” significaba que los ciudadanos no iban a permitir que expertos anónimos les vendieran el cuento. En España que somos más crédulos y tenemos una sociedad menos politizada, no hubo tanta suerte. En definitiva, lo que quiero decir con esto es que hay un lugar para cada uno de nosotros y que todos somos importantes (me siento más tierno que el osito Teddy diciéndote esto), y que no me gusta el despotismo ilustrado, que es lo de ahora, una trampa para la manipulación y para empobrecer la educación.

    Entiendo por lo que dices que tal y como están las cosas, están bien. Que esos puestos en las primeras posiciones de los países del primer mundo demuestran que la riqueza del país está más o menos repartida equitativamente, más para quienes tienen más capacidades. Es cierto que en el sistema hay grietas para que el que tiene capacidades, y tiene la suerte de recibir una educación medianamente decente, y en su casa se pueden permitir comprarle libros, y persigue conseguir dinero por encima de cualquier otra cosa, pueda conseguirlo (si es un hombre de bien esas serán sus metas) pero el sistema no está pensando para los capaces, el sistema está pensando para cuidar de las castas privilegiadas. Yo he visto a absolutos inútiles al cargo de empresas montadas con dinero familiar, donde todos los trabajos los sacaban adelante los empleados, y esto que te cuento no es un caso aislado, sino más bien un modus operandi, así en términos criminalistas.

    Respecto a la lista, que a mi me da mucha pena… ¿No te parece curioso que EEUU, la primera gran potencia económica, ocupe el puesto 74, siendo en el listado el último país de los pertenecientes al primer mundo? El imperio global norteamericano impone sus doctrinas y guarda el oro del mundo. El hecho de que los países tercermundistas (las colonias norteamericanas) ocupen tantos puestos finales en la lista sólo demuestra que el primer mundo exporta sus técnicas mafiosas, formando pequeños núcleos que controlan y autorizan la explotación económica y cultural. Para extraer las riquezas de un país es mejor tratar y sobornar a unos pocos.

    Creo que las utopías no son alardes de fantasía, creo que las utopías hacen falta, que son necesidades que surgen de un impulso y de situaciones determinadas, no son un sueño, sino posibilidades. Soy un soñador, Carlos, qué te voy a contar. Me gustaría pensar que las capacidades individuales pudieran ser premiadas con reconocimientos sociales y prestigio, y no con coches descapotables que sólo incentivan las actitudes egoístas y superficiales. Y ya está, nada más…
    Perdona la extensión, se me va la mano.
    Un abrazo

  2. Carloson 12 jun 2008 at 5:20 pm

    Efectivamente el debate con todos de acuerdo, es más aburrido que una reunión del club de fans de La Reina de Inglaterra. No creo que el mundo esté bien como está, pero las recetas mágicas me dan mucho escepticismo (que rima con comunismo y consumismo).

    El camino a seguir es la igualdad de oportunidades, más que la igualdad de rentas. Cada uno es libre de seguir el camino que quiera, pero tampoco es justo que luego se queje del camino que escogió.

    El objetivo de la vida no debe ser acumular propiedades como si la vida fuera un estúpido juego del monopoly, pero esa es mi opinión y cada uno es justo que le ponga un objetivo a su vida: tener hijos y hacer una familia, ganar operación triunfo o lo que sea.

    Lo mismo podemos aplicar a una sociedad. Los Estados Unidenses no son ni más buenos ni más malos, escogieron premiar el valor individual, ¿qué queja podemos tener los civilizados europeos?

    El asegurar que cada uno pueda escoger, es mi ideología, pero que pueda elegir realmente y eso significa que exista un estado del bienestar que equilibre las capacidades con las necesidades en un óptimo grado.

    Mi pregunta es ¿cuál es la alternativa?

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