Oct 07 2009
La ciencia española: tijeras no, dinero!
Si los españoles hacemos un acto de introspección y pensamos en qué destacamos, siempre decimos lo mismo: sol, playa, mujeres guapas y jabugo y sangría. La misma respuesta en los últimos cincuenta años. Algo se ha avanzado, cierto, pero el problema consiste en que el resto del planeta se empeña en no esperar a que les cojamos el ritmo. En el fondo, seguimos siendo la misma mano de obra razonablemente barata de cuando íbamos de emigrantes a Francia, Suiza y Alemania, sólo que
ahora las fábricas las tenemos al lado de casa. Pero los inventos y la tecnología sigue siendo de fuera.
En los últimos años, a esa respuesta ya clásica había que sumarle ‘ah, y hacemos pisos caros como nadie’. En cantidad, claro. Llevamos oyendo en todo lo que va ya de crisis, e incluso antes, que el futuro de España pasa por la innovación, por la formación, y por el I+D, y por abandonar el modelo del ladrillo.
La pregunta que a mí me surge es cómo cuadrar este discurso, con el que coincido, con el recorte de un 15% (inicialmente iba a ser un 37%, tócate las narices) que se le va a aplicar a la inversión en ciencia en España.
Hay algo que no se para de repetir en la tele, y es que en España generamos científicos cojonudos. No se hasta qué punto puede ser cierto, en relación a nuestro entorno, pero lo que sí tiene su punto es que la práctica totalidad de nuestros científicos cojonudos lo tienen que ser fuera de nuestras fronteras. No hablo por hablar, tengo un caso familiar cercano, y créanme, sus batallitas son de puro espanto. De cómo por ahí arriba, por la Europa constitucional, le tienen que decir cosas del tipo ‘a ver muchacho, nosotros te pagamos, y nos sales muy caro, para que investigues. Arreglar ese trasto o reponer ese material no es trabajo tuyo, para eso llamas a éste teléfono y pides lo que necesites’. Ya se pueden imaginar a lo que están acostumbrados los científicos en España: a perder tiempo haciendo papeles, besando manos de delegados y subdirectores y haciendo la compra. Eso cuando la ineficiencia no sitúa en el pajillerismo mental a los cargos apoltronados, perdiendo el tiempo en peleas políticas. Claro, que los alemanes y los franceses son más organizados, cierto. Pero meter una cantidad obscenamente mayor de pasta a modo de inversión también tendrá algo que ver, digo yo. Ya me dirán a santo de qué va a ponerse un matemático, un biólogo o un ingeniero a darle vueltas a una mesa con un problema aparentemente irresoluble, cuando a un niñato post-logse le soltaban 500.000 pelas en su día por hacer de albañil. A ver si se creen que eso de entonces, no tiene que ver con nuestra crisis de ahora.
Me encantaría que me explicasen cómo vamos a salir del agujero en el que estamos, con una cantidad masiva de trabajadores no cualificados, y una industria (principalmente automovilística) que está loca por irse a Europa del este, donde viven los nuevos europeos baratos, que por otro lado es lo normal. El asunto está en qué hemos estado gastando el tiempo en la última década y pico. Además de en hacer pisos y ir de ’superpotencia’ por el mundo, eso sí.
El ministro de industria salía ayer en TV, felicitándose de lo contento que está de que el coche eléctrico de Renault se fabrique en España. Pues mira qué bien… la industria, oiga, ya no va de fabricar. Eso los Chinos, y los polacos y los rumanos aquí más cerca, lo hacen de puta madre. La industria, ministro, va de innovar, de inventar, de desarrollar. De verdad, ponga a España a diseñar motores, y pasemos a poner nosotros las fábricas en Europa.
La ciencia no necesita recortes, necesita mucho más dinero. Gastado más eficientemente y con más control, pero dinero, parné, pasta, cromos del rey. Por el amor del cielo, no recorten en I+D+i. Recorten en todo lo demás, que nos gastamos demasiado en demasiadas porquerías. Por poner, toda la pollada relacionada a las dichosas olimpiadas de Madrid.
Este artículo forma parte de la iniciativa La ciencia española no necesita tijeras.




